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7 estrellas 6.5
Puntuación usuarios
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Conspiración en Berlín (1966)

Título original: The Quiller Memorandum (Reino Unido, EE.UU.)

Género: Películas > Crimen / Drama / Misterio

Director: Michael Anderson.

Duración: 104 minutos.

 

Resumen:

Las organizaciones neonazis tienen cada vez más fuerza en la capital germana. El servicio de Inteligencia británico envía a Berlín al agente Quiller para que reemplace a un colega que acaba de ser asesinado. Quiller tendrá que detener a Oktober, el jefe de la banda, y a sus peligrosos secuaces. Para ello, contará con la ayuda de Inge, una maestra de escuela.

Actores:

George Segal, Alec Guinness, Max von Sydow, Senta Berger.

Comentarios (1)
dardin
dardin
Eulsus en DivXClásico:
Dirigida por el casi centenario Michael Anderson, se trata de una de las tantas producciones de espionaje con algunos tintes de comedia, rodadas en los años 60 en plena efervescencia de la Guerra Fría (aunque en esta ocasión los enemigos no sean los soviéticos), que logra sobreponerse a su endeble guión gracias a un reparto internacional de campanillas, -con la bellísima Senta Berger como 'partenaire' femenina-, y a una sobresaliente banda sonora compuesta por John Barry.
Son muy destacables las secuencias de las persecuciones, tanto en coche -muy vibrantes para la época-, como fundamentalmente las que transcurren con los personajes caminando -en las que se utiliza de forma ejemplar el plano secuencia-, así como la del secuestro-interrogatorio de George Segal, nada explícita debido al preciso uso de la elipsis, pero con ese chasquido de dedos de Max Von Sydow que destila unas grandes dosis de sadismo.
No hay ninguna condescendencia tampoco hacia el bando de los 'buenos', difiriendo poco de los nazis en cuanto al grado de humanidad con el que tratan a nuestro protagonista, lo cual queda maravillosamente sintetizado en el plano en el que Alec Guinnes acaba comiéndose un fruto seco de una magdalena, al finalizar su charla con Quiller en la que le explicaba el cometido de su misión.
El tramo final transmite todo ese desencanto acumulado a lo largo del metraje, con un epílogo en el que predomina la ambigüedad, salpicada con ciertos toques de nihilismo.