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Puntuación IMDB
8 estrellas 8.4
Puntuación usuarios
8 estrellas 8.4
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El intendente Sansho (1954)

Título original: Sanshô dayû (Japón)

Género: Películas > Drama

Director: Kenji Mizoguchi.

Duración: 124 minutos.

 

Resumen:

A finales de la Época Heian en el siglo XII, el gobernador de un pueblo es enviado al exilio.

A pesar de que su familia quiere ir con él, ninguno podrá acompañarle, pues, engañados por una vieja que se hace pasar por sacerdotisa, son vendidos como esclavos por separado: la madre por un lado y los hijos por otro.

Actores:

Kinuyo Tanaka, Yoshiaki Hanayagi, Kyôko Kagawa, Eitarô Shindô, Akitake Kôno, Masao Shimizu, Ken Mitsuda, Kazukimi Okuni, Yôko Kosono, Kimiko Tachibana, Ichirô Sugai, Teruko Ômi, Masahiko Kato, Keiko Enami, Bontarô Akemi.

Comentarios (4)
WEBSTER57
WEBSTER57
Es muy fácil comenzar a acumular alabanzas sobre "El Intendente Shansho", lo realmente difícil es saber cuando cesar de elogiarla... y es que la película es , simultáneamente, una de las más bellas películas del inigualable Kenji Mizoguchi (lo que implica también ser una de las más bellas del cine japonés) y uno de los más terribles alegatos fílmicos contra la crueldad, la impotencia de la bondad frente a la maldad y de la piedad ante la injusticia, y cómo son brutalizados todos los hermosos sentimientos humanos por personas que no merecen ese título.

Y es que la película es impresionante, una epopeya histórica que nos narra cuán terriblemente injusto era el Japón feudal del siglo XII, como la esclavitud y la injusticia extrema eran realidades diarias que el pueblo tiranizado asumía con total desesperanza, con una callada y brutal resignación que te golpea con una fuerza terrible... sobre todo porque son narradas de un modo absolutamente tranquilo, sin alharacas, en medio de bellísimos y casi irreales exteriores, como sabiendo que el pueblo no puede hacer nada frente a ese cruel estado de las cosas... y porque en casos como este, la resignación es aún peor que la muerte.

Sin embargo el terrible patetismo de la historia es narrado de un modo absolutamente magistral, tanto que es imposible sustraerse a ésta terrible intensa historia que incluye algunas de las más bellas y también más terribles imágenes de la historia del cine, como su increíble e inolvidable final, pleno de una emoción y dramatismo brutales, las conversaciones entre el buen Zushio con su hijo o con su esposa Anju, la triste figura de la abuela... todas ellas narradas con tal naturalidad que parece que la cámara hubiera viajado en el tiempo e, invisible, hubiera captado retazos de unas vidas destrozadas...

Poderosa, inigualable y tan inolvidable como aquéllas palabras que no logré olvidar, el patético lema de la película "Si una persona no siente caridad, no es persona, incluso ante tu enemigo hay que sentir caridad"... aún estremece el recordarlas. Tristísima, pero imprescindible.
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