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Puntuación IMDB
7 estrellas 6.8
Puntuación usuarios
8 estrellas 7.6
24 votos 
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La muchacha de la quinta avenida (1939)

Género: Películas > Comedia / Romántico

Director: Gregory La Cava.

Duración: 83 minutos.

 

Resumen:

Ginger Rogers es una joven vagabunda, con la cabeza muy bien "amueblada", acogida por un infeliz millonario que busca alguien con quien tener un acto de generosidad.

Actores:

Ginger Rogers, Walter Connolly, Verree Teasdale, James Ellison, Tim Holt, Kathryn Adams, Franklin Pangborn, Ferike Boros, Louis Calhern, Theodore von EltzAlexander D'Arcy.

Comentarios (2)
eulsus
eulsus
1939-5th Ave Girl lleva el segundo doblaje que se hizo para esta película en el año 2001, para su pase por TVE en el programa nº 265 del ciclo "¡Qué grande es el cine!" de La2.
Y lleva también un tercer doblaje, de año de grabación desconocido.
Contiene además subtítulos en español completos y forzados, en formato SubRip.

Mi comentario de la película:
AL SERVICIO DE UN MILLONARIO:
Gregory La Cava es uno de los reyes indiscutibles de la comedia americana de los años 30 y este film supone el broche de oro para cerrar esa década. En esta ocasión tuvo la fortuna de trabajar con Allan Scott, y ambos fueron lo suficientemente inteligentes para aprovechar la fama de "ligero" del director -identificado directamente con las screwball comedies-, para ahondar, más si cabe, en el habitual poso de amargura que desprende gran parte de su filmografía. Estamos ante un título de contenido político, que da un soberano azote a las ideologías -lo cual me parece sublime-. Además, cuenta con una elevada carga de dureza y crítica social (encontrar un banco libre donde sentarse en Central Park, la insólita aparición de un mendigo en el parque...), -propia de su inserción en ese momento tan convulso, tras la Gran Depresión e inmediatamente anterior al estallido de la 2ª Guerra Mundial-, suavizada por un revestimiento epidérmico divertidísimo, a base de unos diálogos rápidos e ingeniosos marca de la casa. La secuencia de la fiesta de cumpleaños en el Flamingo y de sus consecuencias -narradas magistralmente de forma elíptica-, suponen el culmen en cuanto a comicidad.

Una sola frase pronunciada por la protagonista, mediado el metraje, -"He clavado mis uñas en el lujo y me gusta"-, es la solución de guión perfecta y sencilla que idearon para solventar, lo que de cualquier otra forma hubiera sido un final feliz excesivamente forzado.
Como elemento muy atípico de este género y que aporta gran originalidad al conjunto, contamos con la presencia de un psiquiatra que está perfectamente cuerdo.

En el plano actoral es sobresaliente el trabajo desempeñado por Ginger Rogers -a quien ya había dirigido La Cava dos años antes-, en un papel desbordante de melancolía. Y con la genialidad de dejar pasar una oportunidad de lucimiento, para asombro de los espectadores conocedores de sus dotes de extraordinaria bailarina. Su mayor derroche interpretativo lo alcanza en la escena de la "revolución" desatada en la cocina.
La siguen en calidad -pisándole los talones-, el veterano Walter Connolly, y Verree Teasdale en una actuación "in crescendo".
Continuando por orden de importancia en cuanto al elenco, las interpretaciones de los hijos de la pareja de millonarios -encarnados por Tim Holt y Kathryn Adams- son bastante anodinas, pero el realizador de origen italiano tiene la habilidad de convertir esta carencia en virtud, dotando de la verosimilitud necesaria a sus superfluos personajes.
En la parte negativa, las apariciones del mayordomo -el estupendo Franklin Pangborn-, desgraciadamente se van diluyendo, lo que deviene en un franco perjuicio de esta cinta.

Un aspecto muy destacable de esta producción, es la forma en que se burla la estricta censura impuesta por el Código Hays (salida de las habitaciones de Ginger Rogers y Walter Connolly, cada uno por diferente lado, etc).

Los movimientos de cámara -utilizando grúas-, son otro de los puntos fuertes de un film tan de interiores, en el que abundan los planos de actores subiendo y bajando escaleras o entrando en las diferentes estancias de esa mansión. Todo ello resulta de lo más natural, pese a lo complejo que tuvo que ser para la época.

La secuencia inicial, rodada en exteriores, contiene unos espléndidos títulos de crédito a modo de carteles publicitarios, en perfecta armonía con una arteria tan comercial como es la Quinta Avenida de Nueva York.

La presentación de la altiva Sra. Borden en los visionados con doblaje gana muchos enteros, por su similitud en español con la palabra "borde".

Película altamente recomendable, de mis favoritas de este cineasta que vio lastrada su carrera por una reputación de conflictivo y anárquico en los rodajes -tenía a la improvisación por bandera-, por su irregularidad y posteriormente debido a sus problemas de alcoholismo que acabaron con su vida.